Un juego de niños

Queridos españoles,

Desgraciadamente me encuentro temporalmente alejado de mi amada España. No obstante me mantengo al tanto de todos los movimientos políticos que se están desarrollando en este momento tan convulso de la historia nuestra democracia. Cierto es que llevo mucho tiempo sin escribir en el blog, pero el reciente tema de los vientres de alquiler me ha llamado tanto la atención que  he decidido publicar de nuevo.

La práctica del vientre de alquiler, como todos los mercenarios gubernamentales sabrán, consiste básicamente en el uso ilícito del  vientre de una mujer como habitáculo (no como parte del  cuerpo de un ser humano) para albergar un recién nacido que, nada más nacer, pasará a pertenecer a otra familia. En definitiva, un insulto a la naturaleza humana. Sin embargo no es esta inmoral práctica lo que más me escandaliza, sino la respuesta de los partidos políticos.

De verdad que no entiendo qué está pasando en España. No debería sorprenderme, pues la clase política española lleva años demostrando con ímpetu su mugrienta naturaleza. Pero realmente la reciente inversión de papeles de los partidos con respecto al tema en cuestión es digna de monólogo de Leo Harlem. El absurdo en el que están cayendo las formaciones políticas actuales está  sobrepasando con creces el  alto listón de subnormalidad que tanto tiempo y esfuerzo les ha llevado erigir. Y es que lo que lo que antes era ‘derecha’, ahora es ‘izquierda’ y viceversa. El mismísimo PP, identificado con los conservadores valores católicos, se ha posicionado en favor de la  legalización del vientre de alquiler, y PSOE y PODEMOS (sorprendentemente PODEMOS, que a pesar de tener  absurdos  ideales parecían actuar conforme a ellos) se han opuesto. Por supuesto CIUDADANOS se ha declarado  en favor de esto, reafirmándose así en sus valores propios de las juventudes progresistas.

Pero, ¿Qué está  pasando en España? ¿Qué  está  pasando con la  clase política? ¿Acaso soy el único impresionado por tal alarmante situación? Unos, por un lado, prometen y no hacen (no hace falta ni mencionar), otros venden esperanzas para ganar votantes, y ahora la última moda es jugar a los personajes. Pero,  ¿Es que no existen ya políticos coherentes? A ver si os dais cuenta, mercenarios peseteros, que esto no es un juego, que el futuro de nuestro país pende de un hilo. A pesar de la aparente sinrazón, esta anómala situación tiene una sencilla explicación: el PP, pusilánimes todos ellos, se posiciona en favor de CIUDADANOS por la coalición, mientras que PSOE y PODEMOS, ladrones estúpidos y populistas violentos, se posicionan  en contra únicamente por contradecirles. Así de sencillo, como si se tratara de un juego de niños. En definitiva, en la clase política española no cabe un tonto más.

Atentamente,

Le chat noir.

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3 comentarios en “Un juego de niños

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