El Racismo Independentista

Hora: cinco y media de la mañana en Inglaterra, una hora más en España. Una forma bastante cutre de empezar un artículo, quizás. A estas horas las ideas no fluyen por mi cabeza con suficiente nitidez como para comenzar de otra manera. Me siento aislado en este país, alejado del movimiento que está teniendo lugar en España, por ello siento la necesidad de escribir, para conseguir acercarme de alguna forma a mis compatriotas.

Cataluña, qué comunidad. Pronunciar su nombre despierta en mí un sentimiento sinigual desde que tengo raciocinio. Comida, cultura, esplendor, arte, riqueza… Un popurrí del que muchos están intentando sacar provecho recientemente. Democracia, qué palabra tan corrupta y a la vez tan bonita. Una palabra cuyo significado es tan abstracto que ya no tengo ni la menor idea de lo que significa. Si decides buscarla en internet encontrarás múltiples definiciones, quizás demasiadas. No obstante, una de ellas parece la más completa: ‘Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con independencia de etnias, sexos, credos religiosos, etc’.

Cataluña, tan bonita e irresistible, a la par que oscura y odiosa. Una relación amor-odio que a mí personalmente me encanta, es realmente atractiva. Bueno, dejémonos de rodeos y vayamos al grano, al fin y al cabo el espacio es limitado y mi cuerpo empieza a pedirme volver a la cama. Todos conocemos el intento de referéndum que se intentó llevar a cabo ayer 1-O, y los periodistas se están frotando las manos ante el amplio abanico de oportunidades que se ha abierto. Antes de proceder, siento la necesidad de dejar claras dos cosas: estoy en favor de un referéndum, y sí, soy español (madrileño, de hecho). Estoy en favor de un referéndum transparente, legal y democrático. Ha de ser independiente de las diferencias étnicas, por tanto, debe celebrarse en toda España independientemente de si eres catalán, madrileño o vasco. Un referéndum cuyo requisito indispensable ha de ser el respeto al conjunto de la comunidad española, que tiene el derecho a decidir el futuro de la nación.

Puidgemont y sus esbirros no sólo han intentado atentar contra la unidad española, sino que han envenenado por completo a la sociedad catalana con sus mentiras y demagogia nacionalista. Ellos se creerán únicos, unos verdaderos héroes, pero esto no es nada nuevo ni distinto. El nacionalismo, al igual que el populismo, existe mucho antes que estos sinvergüenzas. Supongo que el ser humano inevitablemente está destinado a chocar una y otra vez con la misma piedra, y que la historia no ha servido ni servirá de nada para evitarlo. Estamos cansados de ver cómo cuatro gatos leprosos encubren su principal argumento bajo la coraza de la democracia. Ellos repiten siempre la misma inverosímil historia: España nos roba, los catalanes quieren independencia, tenemos derecho de autodeterminación… Si te paras a pensarlo, es imposible que tanta gente (porque no son pocos) sea capaz de moverse por cuestiones tan triviales. Todo esto encubre una máxima que se lleva intentando imponer en Cataluña desde hace años y es la que mueve a esta sarta de cenutrios: la raza catalana es mejor que la española.

El racismo es la base sobre la que se sustenta este movimiento. Es casi tan atractivo como la democracia, un principio repugnante capaz de corromper a cualquiera. Por suerte, la cordura tarde o temprano acaba imponiéndose, y espero que dentro de unos años podamos hablar de una España limpia, unida y dinámica, sin los incompetentes gubernamentales actuales ni los capullos nacionalistas. Podría explayarme mucho más, pero el insomnio parece darme un respiro. Espero que los cuatro tirados que lean esta chapuza al menos la disfruten. ¡¡Viva a España y visca a Cataluña!!

Le chat noir.

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Un juego de niños

Queridos españoles,

Desgraciadamente me encuentro temporalmente alejado de mi amada España. No obstante me mantengo al tanto de todos los movimientos políticos que se están desarrollando en este momento tan convulso de la historia nuestra democracia. Cierto es que llevo mucho tiempo sin escribir en el blog, pero el reciente tema de los vientres de alquiler me ha llamado tanto la atención que  he decidido publicar de nuevo.

La práctica del vientre de alquiler, como todos los mercenarios gubernamentales sabrán, consiste básicamente en el uso ilícito del  vientre de una mujer como habitáculo (no como parte del  cuerpo de un ser humano) para albergar un recién nacido que, nada más nacer, pasará a pertenecer a otra familia. En definitiva, un insulto a la naturaleza humana. Sin embargo no es esta inmoral práctica lo que más me escandaliza, sino la respuesta de los partidos políticos.

De verdad que no entiendo qué está pasando en España. No debería sorprenderme, pues la clase política española lleva años demostrando con ímpetu su mugrienta naturaleza. Pero realmente la reciente inversión de papeles de los partidos con respecto al tema en cuestión es digna de monólogo de Leo Harlem. El absurdo en el que están cayendo las formaciones políticas actuales está  sobrepasando con creces el  alto listón de subnormalidad que tanto tiempo y esfuerzo les ha llevado erigir. Y es que lo que lo que antes era ‘derecha’, ahora es ‘izquierda’ y viceversa. El mismísimo PP, identificado con los conservadores valores católicos, se ha posicionado en favor de la  legalización del vientre de alquiler, y PSOE y PODEMOS (sorprendentemente PODEMOS, que a pesar de tener  absurdos  ideales parecían actuar conforme a ellos) se han opuesto. Por supuesto CIUDADANOS se ha declarado  en favor de esto, reafirmándose así en sus valores propios de las juventudes progresistas.

Pero, ¿Qué está  pasando en España? ¿Qué  está  pasando con la  clase política? ¿Acaso soy el único impresionado por tal alarmante situación? Unos, por un lado, prometen y no hacen (no hace falta ni mencionar), otros venden esperanzas para ganar votantes, y ahora la última moda es jugar a los personajes. Pero,  ¿Es que no existen ya políticos coherentes? A ver si os dais cuenta, mercenarios peseteros, que esto no es un juego, que el futuro de nuestro país pende de un hilo. A pesar de la aparente sinrazón, esta anómala situación tiene una sencilla explicación: el PP, pusilánimes todos ellos, se posiciona en favor de CIUDADANOS por la coalición, mientras que PSOE y PODEMOS, ladrones estúpidos y populistas violentos, se posicionan  en contra únicamente por contradecirles. Así de sencillo, como si se tratara de un juego de niños. En definitiva, en la clase política española no cabe un tonto más.

Atentamente,

Le chat noir.

¿Sómos libres?

La libertad es “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. La sociedad de hoy en día dice constantemente que somos libres. Pero ¿es eso verdad? Para poder responder a esta cuestión haré una breve meditación sobre la vida.

La vida es el período de tiempo comprendido entre el nacimiento y la muerte de alguien. Pero si analizamos más profundamente lo que verdaderamente es la vida, llegaremos a la conclusión de que es pura rutina.

Todos nacemos, crecemos, vamos al colegio, aplicamos y estudiamos en la mejor universidad a la que podemos aspirar (o que nuestros padres pueden pagar), nos casamos, tenemos hijos, les damos la mejor educación posible… Lo hicieron nuestros padres, lo hacemos nosotros y lo harán las generaciones venideras. La vida es un ciclo ya que nuestros hijos, crecerán, irán al colegio, etc; hasta completar el ciclo que más tarde llevará a cabo otra generación y así sucesivamente.

Otro ejemplo es la vida de un adolescente: estudia entre semana, ya desde el lunes está deseando que llegue el fin de semana para salir con sus amigos, el viernes bebe ,”se lo pasa bien”, el domingo hace que estudia y el lunes vuelta a la misma rutina. Estos son dos ejemplos muy breves y simplistas de la vida pero la explican perfectamente: hoy en día es una rutina y no podemos o  no sabemos salir de ella por mucho que queramos. A lo máximo que aspiramos es a una rutina mejor, quizás con más comodidades, mas dinero, menos problemas..

En virtud de todo lo anterior podemos contestar a la cuestión principal; si la vida es una rutina y no salimos de ella, quiere decir que en esta sociedad el hombre es libre dentro de unos límites impuestos por él mismo (las rutinas o el prototipo de una vida perfecta). En definitiva podemos decir que no somos libres o que tenemos una libertad finita.

Carlos C.V.